La exposición “Picasso, venti pochoirs originali” se inauguró el sábado 24 de julio con un taller infantil de pintura, en el que se trató de hacer una aproximación a una técnica que sirvió a Picasso para dar el salto hacia el cubismo. Los niños y sus familiares visitaron la exposición de forma guiada, para luego dar paso a un taller en el que cada uno pudo experimentar la técnica del pochoir y realizar un dibujo cubista. El taller se celebrará en una segunda ocasión el próximo sábado 31 de julio a las 10:30, para lo cual es imprescindible inscribirse previamente en el tf. 676486111 o por mail en info@ecoparque.info y reservar una de las 10 plazas disponibles.
La exposición, también mediando cita previa, podrá contemplarse hasta el 18 de agosto inclusive, con excepción de lunes y martes en que el Observatorio del Arte permanecerá cerrado.

SERIE VENTI POCHOIRS ORIGINALI
Venti pochoirs originali es una edición de 1955 que consta de veinte obras realizadas durante la etapa cubista de Pablo Picasso.
Este periodo resulta imprescindible en la trayectoria artística del maestro malagueño y por eso en los años cincuenta decidió realizar esta serie de 100 ejemplares de la mano de la editorial milanesa Silvana y con escritos de Franco Russoli.
La técnica del pochoir es perfecta para estas obras cubistas de Picasso porque permite sobreponer planos y cambiar perspectivas, algo esencial para el cubismo. Además permite el uso de distintos colores que aparecen en las obras con gran luminosidad.
La temática de esta serie es muy variada, encontramos desde los míticos bodegones cubistas hasta retratos femeninos, sin olvidarnos de la figura del arlequín y podemos destacar varios estudios para la obra Las Señoritas de Avignon.
En total los dibujos originales utilizados para esta serie de pochoirs comprenden un periodo que se inicia en 1904 con Los Miserables y termina en 1951con la obra Maternidad con naranja. De forma que estas veinte obras nos permiten acercarnos a grandes creaciones de cinco décadas, en palabras de Russoli, Picasso “reinventa en cada ocasión todos los lenguajes formales de la tradición, e incluso los más inertes y genéricos signos representativos de quien tiene el sólo interés en la significación y no al logro formal, y los fetiches simbólicos”.

SOBRE LA TÉCNICA DEL POCHOIR
En nuestro idioma pochoir se traduce como estarcido o esténcil (en ingles stencil, en francés se conoce como la técnica de “pochoir“ o plantilla) y se trata de técnica de impresión directa por estampado a través de una plantilla en la cual previamente se dibuja, traza, recorta y enmascara con bisturí un diseño artístico, decorativo o información técnica para rociar, motear, y aplicar pintura a través de zonas reservadas o espacios abiertos previamente eliminados por la acción de los cortes, obteniendo con esto una imagen sobre un substrato por transferencia. La plantilla es una técnica de impresión que permite reproducir múltiples caracteres o patrones en varios medios. La plantilla es también la «hoja de cartón o corte de metal, a color con un pincel, el dibujo tiene el contorno del corte», según la definición del diccionario Larousse en 1874. El stencil se ha utilizado durante siglos para propósitos muy variados. Con mucha frecuencia, esta técnica se utiliza para formar letras.
Este tipo de impresión se utiliza desde la antigüedad como instrumento de estampación por plantilla. En China y Japón se hacía originalmente utilizando cabellos humanos entrelazados, adheridos a siluetas de papel para así construir un modelo o guía portátil con un diseño o ilustración decorativa y aplicarlo directamente en forma serial al tejido, sobre paredes, techos, y de forma comercial, como instrumento para marcar embalajes con sellos y caligrafía utilizando posteriormente hilos de seda, que se unían como tejido entre las dos capas. En la Edad Media se empleó para colorear las cartas y naipes, cuyas imágenes eran previamente grabadas mediante la técnica xilográfica.

En la primera mitad del siglo XX está forma de impresión fue muy utilizada en París por artistas como Braque, Van Dongen, Miro, Matisse, Dufy, Léger, Modigliani, Rouault y, por supuesto, Picasso. Habían redescubierto así esta técnica de origen japonés que les permitió añadir colores a ilustraciones contemporáneas una cualidad inigualable.
Estas reproducciones manuales se realizaban en talleres especializados en París, y se caracterizaban por una vivacidad maravillosa de colores. Diferentes tipos de plantillas, pinceles y pinturas (gouache, plata o pintura de oro) se usaron para realizar este efecto. Para un simple pochoir, las figuras o textos se cortan en una fina lámina metálica o de plástico. Éstas plantillas se colocan a continuación en papel u otra superficie.
El equipo básico para estarcir de un artista del esténcil es mínimo, ligero y podría reducirse a instrumentos de dibujo, bisturís para corte, plantillas tomadas de productos industriales derivados de la celulosa, el plástico o el metal; pintura con base en aceite, lacas envasadas en aerosoles, cintas adhesivas, guantes y máscaras antigases; utilizando técnicas de estampación por rodillo, pincel o esponja para imprimir sus mensajes en la ciudad con carácter de urgencia.

En nuestros días, artistas como Banksy o Vhils utilizan a menudo esta técnica de reproducción al crear su arte en las calles.